Hay veces en las que mirar hacia atrás duele,
y no sé si es dolor exactamente lo que siento en este momento o
más bien se le puede dar el nombre de nostalgia.
Miraba las fotos que se encontraban pegadas en el álbum que sostenía
entre mis manos y me veía a mí misma tan pequeña…,
se me veía tan contenta, sin preocupaciones como las de ahora…,
era capaz de conseguir la felicidad tan solo con un poquito de imaginación,
mis sueños me llevaban a convertirme en lo que ese día quería
ser, a veces una princesa, otros una heroína de cómic, quizá
simplemente la mamá de una gran familia o ser mayor, sí,
sobretodo jugaba a ser mayor… ¿Y ahora qué?, ¿en
qué te conviertes cuando creces?
Creces, al principio te hace ilusión, pero después…, después
te das cuenta de que todo se complica, tus responsabilidades, la relación
con tus padres, mil preguntas que comienzan a invadir y descolocar tu
cabeza… Ahora que me hago mayor no entiendo qué veía en
esto cuando era pequeña y sólo me gustaría poder
volver atrás y tener cinco años para siempre, cuando mi
única preocupación y mayor problema era que la piruleta
se me cayera a la arena y mi madre me pillara metiéndomela en la
boca de nuevo.
Había oído mil veces que crecer era hermoso, pero yo no
le encuentro la belleza a esto por ninguna parte, y eso que he tratado
de buscarla…
- ¡Diana!, ¡Diana!, ¿qué te pasa?, ¿es
que no me escuchas?
- Perdona mamá es que…, sólo estaba pensando…, y…, ¿tú?...,
bueno nada, déjalo.
- ¿Te pasa algo cariño? Te conozco mejor que nadie y el
brillo de tu mirada no es el de siempre, cuéntame, ¿qué
es lo que te preocupa?
- Mamá…, ¿qué hay cuando creces?, ¿por qué
a la gente le gusta crecer? A mí me parece espantoso, tus preocupaciones
crecen, tus problemas también…
- ¿Sabes cariño? Con tu edad yo me hice la misma pregunta
y mi padre, tu abuelo, supo darme una contestación que no olvidaré
jamás. Diana, ¿por qué sólo te has centrado
en ver las cosas negativas de crecer? Has dejado entrar tanto la melancolía
en ti que eres incapaz de ver lo positivo, y eso es algo que las personas
adultas no deben hacer jamás. Por desgracia muchos adultos no son
conscientes de ello y se dejan invadir por la tristeza, el estrés
, la depresión…, pero tú, mi niña, ahora que creces
tienes en tus manos el poder de cambiar esto, si luchas por lo que quieres,
si cultivas la paciencia y la capacidad para ver el lado positivo de las
cosas no sólo te harás más fuerte, sino también
conseguirás ser más feliz; y si la felicidad reina en tu
vida no dejará de poder apreciarse en ti una enorme sonrisa, y
eso, Diana , ese pequeño gesto como es el de sonreír, será
la señal de que fuiste inteligente y supiste conservar y cuidar
a la niña que siempre ha vivido en tu interior.